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"Revolución" en el MUSAC

18.10.2021

Memoria del porvenir. Colección MUSAC

Memoria del porvenir. Colección MUSAC.

Memoria del porvenir. Colección MUSAC.

Revolución, 2002. Óleo sobre lienzo. 200 x 200 cm.

Revolución, 2002. Óleo sobre lienzo. 200 x 200 cm.

Memoria del porvenir. Colección MUSAC.
Revolución, 2002. Óleo sobre lienzo. 200 x 200 cm.

La obra "Revolución"(2002) adquirida por la Junta de Castilla y León en la XVI Bienal de Pintura Ciudad de Zamora forma parte de la exposición "Memoria del porvenirs". Del 16 de octubre, 2021 al 1 de mayo, 2022: Salas 1 y 2 del MUSAC

Comisariado: Koré Escobar
Coordinación: Raquel Álvarez y Pablo Bernabé

En el año 2005 se editó el primer volumen de la Colección MUSAC. En él, el entonces director del centro, Rafael Doctor, definía al museo como “museo del presente” y añadía que con el término se estaba refiriendo a “una historia reciente, aún blanda, donde no existe una lectura unívoca y donde aún es posible hacer nuevas aportaciones”.
Se hacía necesario establecer un marco temporal y, sobre todo, una fecha “histórica” a partir de la cual arrancaría ese presente que coleccionaríamos. Se optó por establecer una doble referencia cronológica de inicio para las obras que formarían parte de nuestra Colección. Así, para las obras realizadas por artistas internacionales, se tomó el año 1989 como punto de partida para definir “ese presente”, por ser el año en que se produjo la caída del muro de Berlín y, también, el año en el que nació la World Wide Web, aunque del brutal alcance de este alumbramiento no seríamos plenamente conscientes hasta más tarde.
La caída del Muro, y con él el fin de la Guerra Fría y el mundo de bloques ideológicos, tuvo una trascendencia tal, en cuanto a sus repercusiones políticas, económicas, sociales, ideológicas y culturales, que suponía casi un nuevo año cero en la historia reciente de Occidente, y podríamos considerarlo como el último detonante de la gestación de nuestro mundo actual.
Como señala Susan Buck -Morss en Mundo soñado y catástrofe las consecuencias del fin de la Guerra Fría no fueron tanto sus efectos políticos (generalización de la democracia capitalista como único sistema viable) como el fin de la utopía de masas (Occidente en el consumo y Oriente en la producción) como impulsora de la modernización.
Para el caso de las obras de autores españoles, la fecha de partida que se determinó fue el año 1992. Año en el que, a través de los Juegos Olímpicos de Barcelona, la Exposición Universal de Sevilla y el estreno del AVE, una España con vocación internacional y “moderna” -al menos en lo que a imagen se refiere-, se presentaba al mundo.

  
La Colección MUSAC quería aprehender la efervescencia creativa de ese final del siglo XX y unirla a la promesa que el año 2000 suponía, y lo hacía trascendiendo tanto la escala territorial como la edad o la proyección profesional de los artistas cuyas obras la conformarían. Y, aunque recientemente se ha ampliado la franja temporal de nuestra Colección hasta los años sesenta del pasado siglo para recoger los cambios que, en las manifestaciones plásticas, produjo la sensación de descontento y el deseo de emancipación que cristalizaría en el fenómeno de Mayo del 68, aún hoy, la mayor parte de las obras que integran la Colección MUSAC están comprendidas dentro del arco temporal de principios de los años noventa del siglo XX y la actualidad, entendida esta como un presente continuo.
En cualquier caso, en el tiempo transcurrido desde 1989 hasta el año 2005 ya se habían asentado muchas de las bases de lo que es nuestro hoy en día. Con sus virtudes y sus pecados. Así, en su exposición inaugural, el MUSAC reflexionó sobre ese mundo a través de la mirada de sus propios artistas.
Hoy, una vez más, el MUSAC, quiere poner de manifiesto el indisoluble compromiso entre la creación del presente y el contexto en la que esta tiene lugar, tanto en las inquietudes de sus creadores como en sus modos de producción. Por ello a través de esta exposición titulada Memoria del porvenir contribuye al proyecto titulado El delirio de los caballos. Visiones del apocalipsis en la instituciones culturales leonesas, cerrando, desde el punto de vista del tiempo histórico, dicho proyecto.

  
Memoria del porvenir supone un recorrido plástico y visual por distintos hechos políticos y sociales que han caracterizado los últimos cuarenta años de nuestra historia y que entronca, inevitablemente, con la situación pandémica que estamos atravesando y con las preguntas que con respecto a un futuro próximo todos nos hacemos.
La exposición se articula en torno a una introducción, cinco capítulos y un epílogo que tienen una disposición análoga en sala.
Con la introducción pretendemos contextualizar el marco conceptual en el que se integran las obras (sobre todo las primeras adquisiciones) de la Colección; herederas de las corrientes posmodernas cuyo embrión se encuentra en los años sesenta del siglo anterior y que pretendieron el fin de los grandes relatos legitimadores y evolutivos del paradigma de la modernidad.


El primer capítulo incluye obras de artistas que han querido aportar su propia visión sobre el fin de la polarización del mundo en bloques ideológicos y, en algunos casos, señalar cómo el capitalismo ha fagocitado algunas de las insignias del comunismo, convirtiéndolas en un producto cultural pop más.
El segundo capítulo, trata sobre las guerras contemporáneas. Las obras seleccionadas en este apartado abordan, de manera explícita o latente, la “estética” de la guerra, su representación y sus nuevos modos de ejecución. Pero, además, se incluyen obras de artistas que narran aspectos de las guerras en territorio europeo que siguieron a la caída del Muro y su impacto en la conciencia de los ciudadanos del continente. Y otras, que ponen el acento en la vieja pero renovada tensión y polarización entre “el Islam” y “Occidente” a raíz del atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001 y las reacciones al mismo.
Por su parte en el capítulo tercero se incluyen obras de artistas que se interesan por los cambios que se están produciendo en los paisajes culturales motivados por intereses industriales y energéticos y las consecuencias que estos cambios producen en su entorno ambiental y social. 
El capítulo cuarto trata sobre la enfermedad entendida como aislamiento, soledad, incomprensión y miedo y ahondando en particular en el SIDA, en la desconfianza y estigmatización que éste supuso, en la enfermedad mental y en la reciente covid-19.
Mención aparte merece el capítulo quinto, ya que se constituye como un MUSAC OFF que, con el título de Paisajes oníricos, se desarrolla en el Hospital de León y que alude, por una parte, a ese despertar del sueño (señalado por Buck-Morss) que había visto en los movimientos y en la cultura de masas el proyecto de un mundo mejor. Y, por otra, refiere a la ensoñación como un lugar en el que habitar cuando la realidad es demasiado fría y también a ese momento previo al despertar cuando es posible imaginar otros mundos.
Por último, el epílogo lo construye el espectador una vez que abandona la sala y saca sus propias conclusiones a partir de lo que las obras le han sugerido.