Charris
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Una de aventuras

2014

Centro Cultural Cajamurcia, Palacio Pedreño.

Tarjeta

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Portada catálogo. Textos de Gabi Martínez y Jaume Vidal Oliveras.

Portada catálogo. Textos de Gabi Martínez y Jaume Vidal Oliveras.

Una de aventuras

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Portada catálogo. Textos de Gabi Martínez y Jaume Vidal Oliveras.
Una de aventuras
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Una de aventuras

La aventura es un estado mental. Se puede atravesar el Amazonas con el espíritu de un funcionario de carrera o la calle más fea de un suburbio con el ánimo de un explorador legendario. Aventurarse es estar en alerta, olvidar los hábitos y costumbres, los prejuicios, estar dispuestos a descubrir y a sentir cosas nuevas, porque todas lo son aunque nuestra memoria se empeñe en aguarnos la fiesta. 

Los animales salvajes estaban siempre vigilantes, vivos, los que se acercaron al hombre y acabaron domesticados son los que cambiaron, por algo de comida segura y protección, los riesgos y las maravillas de una existencia llena de intensidad, olvidando lo que era su esencia, lo que los hacía ser grandiosos y únicos. Esto no es una fábula, pero lo parece.

La zona de confort es el opio para el individuo, agradable, en ocasiones placentera, pero alienante, adictiva y finalmente destructora. Buscamos la aventura en películas, novelas, relatos, viajes que pálidamente se parecen a los de leyenda, sabiendo que ahí es donde yace lo intenso, donde vibra la existencia y donde florecen los cactus. Cómodamente sentados en nuestras butacas revivimos las hazañas de otros, pero cuidado, la imaginación es un arma poderosa y transformadora, y es capaz de despertar a cualquier bella durmiente. Puedes dormirte en un pueblucho de Texas y atravesando tornados descubrir a tu mago de Oz, tu cerebro, tu corazón, tu valor, y al despertar ya nada será lo mismo. O tropezarte en un museo con un paisaje de Church, un dibujo de David Roberts, o un paseante de Friedrich y darte cuenta que no has venido aquí para dormitar ni arrastrarte como un zombie por la vida, sino para vivirla, cada paso y cada brochazo, cada palabra y cada risa, como si la acera fuera la Vía Apia, y tus botas las del famoso gato.

Ángel Mateo Charris.

 

Obras: