Charris
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Playtime: La Naval + ARQUA

08.07.2013

Entre los que consideran el juego una vacuna contra la pedantería y el academicismo del mundo del arte y los que lo ven como el culpable de los males de éste, de su banalización e infantilización galopante, hay una distancia de varios campos de futbol. Con “nuestra irreprimible vocación por el juego y la diversión, hemos hecho de la cultura uno de esos vistosos pero frágiles castillos construidos sobre la arena que se deshacen al primer golpe de viento”, nos advierte Vargas Llosa alertándonos del peligro, pero ¿no son el peligro y el juego las dos únicas cosas que quiere el hombre auténtico, como dice Nietzsche?

Nietzsche, que como Kant o Schiller, tres tipos poco banales, han escrito sobre los lazos comunes entre los mecanismos del juego y el arte, a los que ven compartiendo su “finalidad sin fin” y su capacidad de crear un mundo dentro del mundo.

Jugar y aprender son la misma cosa en la infancia y ni siquiera es algo exclusivo del género humano. Montaigne jugaba con su gata preguntándose al mismo tiempo si era él el que le servía a ella de pasatiempo.

Max Jacob, el poeta judío amigo de Picasso, nos explica que “el arte es un juego, y peor para el que quiera convertirlo en un deber”, pero ya sabemos que los vanguardistas eran esos tipos juguetones que rompieron la baraja y que se dedicaron a lanzar petardos a la tranquila calma de los salones de pintura y las tertulias literarias. Pero desde los divertimentos de Mozart a los juegos en la verbena de Goya, de las esculturas de personajes jugando a las tabas de la antigüedad a las kachinas de los nativos americanos, de los hombres jugando a las cartas de Cezanne a los cadáveres exquisitos de los surrealistas, el juego y los jugadores ha sido un tema recurrente para artistas de todas las épocas y culturas, también en la actualidad, como nos muestra esta selección de obras de La Naval en el ARQUA, fotografías, pinturas, esculturas, visiones dispuestas a hacernos cosquillas en el cerebro y que nos permite seguir reflexionando si nos encaminamos al desastre o a la playa.

Si, como dice el Eclesiastés, hay un tiempo para todo, también lo hay para reir, “sachaq” en el original hebreo, el mismo término que se utiliza para “jugar”.

ARTISTAS EN LA EXPOSICIÓN:

Marlon de Azambuja, Eduardo Balanza, Antonio Ballester, Nono Bandera, Virginia Bernal, Javier Calleja, Cantabella, Dora Catarineu, Charris, César Fernández Arias, Juan Cuéllar, Juan Manuel Díaz Burgos, Dis Berlin, Marcel Dzama, Leandro Erlich, Neil Farber & Michael Dumontier, Cayetano Fernández, FOD, Gómez Bueno, Cuqui Guillén, Ciuco Gutiérrez, Sara Huete, Chris Johanson, Kaoru Katayama, Iñaki Larrimbre, Chema Madoz, Sigfrido Martín Begué, Walter Martin & Paloma Muñoz, Enrique Marty, Peter McDonald, Rebeca Menéndez, Eugenio Merino, Roberto Mollá, Carmen Navarro Salinas, Paco Pomet, Liliana Porter, Wilfredo Prieto, Gonzalo Puch, Fernando Renes, Manuel Sáez, Juan de Sande, Gonzalo Sicre, Jonas Wood.