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Suspiro. 2017. Oil on paper. 100 x 65 cm.

sigh, 2017. Oil on paper. 100 x 65 cm.
sigh, 2017. Oil on paper. 100 x 65 cm.

SUSPIRO

 

A pesar de ser uno de sus escritores favoritos, Luis Buñuel nunca se atrevió a realizar una adaptación de un cuento de Edgar Allan Poe. En su autobiografía El último suspiro, con esa que durante años vivió obsesionado con llevar a cabo un lm basado en El pozo y el péndulo. Pero cada vez que pensaba plantear esta idea a un productor, tenía el mismo sueño. Se veía a sí mismo, vestido con un capirote blanco, caminando en soledad por un monte rodeado por un profuso mar, en uno de cuyos recodos se encontraba con la muerte, enfundada en un traje negro de peregrino. En voz baja, mirándola fijamente, Buñuel le comunicaba a la muerte sus deseos de realizar su obra. Pero ésta nunca le respondía ni le daba permiso. Situada frente a él, le impedía el paso durante horas, días y años hasta que, cuando ya anciano, las piernas del cineasta aragonés se doblaban e iba a expirar, le decía, casi susurrando, estas palabras:“disfruta el silencio”.

Según Buñuel, esa simple frase se agolpaba como un torbellino en su mente y martilleaba su conciencia de tal forma que, cuando despertaba, siempre desistía de llevar a cabo su proyecto. Pues tenía la impresión que, de terminarlo, al morir, su alma vagaría entre mares y sombras, cuerpos abultados ensangrentados, sin escuchar una sola palabra durante toda la eternidad. No obstante, con el paso del tiempo, comprendió que tal vez el recurrente sueño hacía alusión a que el nal de su adaptación debía ser distinto al que aparece en el cuento de Poe.Y por lo tanto, la mano que liberase al protagonista del relato de su cruento nal en la fosa, no debía pertenecer a la de un militar francés sino a la muerte que aparecía en su sueño, la cual, alegremente, daría de este modo la bienvenida al reino del más allá al protagonista del relato. Obviamente, según le confesó a su esposa, a pesar de haber descubierto el secreto de su visión onírica, ni siquiera entonces intentó iniciar la película puesto que de hacerlo, no habría podido disfrutar de su propio silencio jamás. Habría traicionado a los dioses para congraciarse con los hombres.

Alejandro Hermosilla