Charris
Español

Una cuestión de suerte

04.12.2008

Normalmente pienso mucho mis obras. Necesito tener bien claras las cosas antes de empezar, hacer bocetos previos y tener bastante controlado el proceso.  Pero hay veces que del accidente y el azar surgen las cosas más interesantes: en los caminos desechados y en los pequeños atajos imprevistos aparecen nuevos territorios por explorar.
 
Así que de vez en cuando hay que ejercitarse también en el caos y el patinaje sobre hielo, abandonarse y empezar -a vuela pluma- a seguir los caprichos del ojo, ese cerebro con patas. Si fuera un informalista ya sabemos adónde nos llevaría eso, del chorrete al vomitón más o menos exaltado, pero siendo un pintor figurativo tengo que acarrear con mi mochila cargada de memoria y de significado, de apariencias visuales y sombras cosidas a las imágenes.
 
Hay muchas formas de salir de la rutina y de jugar con la suerte y las casualidades: desde los cadáveres exquisitos surrealistas a los quebrantahuesos del poeta Nicanor Parra, desde observar las imperfecciones y manchas de la pared, como recomienda Leonardo da Vinci, a la lotería y la ruleta rusa con pincel.
 
Yo he intentado mis propias maneras de hacerlo y donde el italiano escrutaba desconchones yo me he dejado sorprender en los océanos de internet, jugando caprichosamente con palabras y búsquedas, consiguiendo cómplices que me sorprendieran y liaran, jugando con mis propias obras al ping pong, dejándome llevar por la intuición y aceptando la incertidumbre.
 
Aunque la mayoría de las obras que recoge esta publicación han sido expresamente realizadas para ella, hay también secuelas y antecedentes de piezas y series. Como en un encadenado continuo unos trabajos llevan a otros y todo se convierte en un flujo: el agua no tiene huesos y todos los ríos, lagos y mares acaban encontrándose.
 
Habrá entre estas piezas apresuradas, como en las otras más pensadas, mejores y peores, algunas que espero consigan conectar con alguien -ojo con ojo- y otras que no, y es que encontrar una perla dentro de una ostra es siempre una cuestión de suerte. 
 
Ángel Mateo Charris 
 
 
 
Editorial madrileña especializada en ediciones de libros de artista. Cada libro tiene una tirada de 300 ejemplares, cada uno firmado y numerado por el autor. Los primeros 100 ejemplares incluyen una obra gráfica también firmada y numerada