Charris
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DIAMANTES EN LA BASURA · CHARRIS & PEPE INGLÉS

08.12.2025

Galería La Aurora
Pl. Aurora, 7. 30001 Murcia
Inauguración: 13 de diciembre de 2025 a las 12,00 h.
 
Normalmente las exposiciones empiezan con un proyecto y un proceso, dos de las palabras favoritas de la Academia, con un artista que desarrolla una tesis pretendidamente interesante y unas piezas que encajan en los nuevos métodos expositivos, sean los que sean en ese momento. Pero otras veces la cosa se desmadra y exposiciones que no tenían que ser acaban imponiendo su presencia, como las hierbas que alguien se empeña en llamar malas defienden su existencia en los cultivos. Lo imperfecto se cuela en los sueños impolutos de la inteligencia artificial. Esta es una de esas exposiciones que empieza con una pequeña corriente de agua que se desvía formando un riachuelo, con la persistencia del caminante que acaba definiendo una senda, por casualidad, porque tenía que ser: la inevitabilidad de la vida en el país de la incertidumbre.
 
Esta exposición empieza con la visita del pintor a la casa y taller del ceramista en el campo, en la llanura de las palmeras lejanas y solitarias, entre lechugas y pesticidas, en un entorno donde el milagro surge en un lugar que, según quien lo mire, puede parecerse al turbulento escenario de una matanza tejana o a la maravillosa Arcadia de la que hablaban los poetas griegos, Por supuesto no es ninguna de esas cosas, pero ha encendido una chispa que ha obligado al pintor a contar la historia de la luz y los azules, los cuencos en el barro, la del coleccionista oliendo las trufas bajo el terreno, la del arqueólogo buscando el futuro y el pasado en el ahora: el deslumbramiento de la búsqueda de los diamantes en la basura.
 
¿No es el arte sólo esto? ¿No es eso o que hacen los artistas, los galeristas, coleccionistas, espectadores, críticos, los creadores? Buscar, explorar, agitar el aire con una vara buscando el agua sobre la que construir un pozo.
 
Y así, sin porqués ni paradondes, se va pintando una gran superficie de papel en el estudio, lo más grande posible en el momento, de la manera menos planeada y más gozosa. Y digo se va pintando porque el artista es de los que piensan que es un mero intermediario entre realidades que no comprende, que se deja llevar y no intenta imponer su intelecto frente a los mensajes que le susurran unas ondas desconocidas, en la frontera entre lo mágico y lo patológico, entre la maravilla y el desastre, evitando los cantos de sirena de lo correcto y lo pertinente, escabulléndose de los peligros del buen gusto y los discursos contemporáneos que intentan poner puertas al campo y raciocinio en la emoción.
 
El galerista visita el estudio y la imagen planta una semilla, que no germina al momento sino tiempo después. Las esferas giran y el cuadro se va a exponer. Pero no solo, porque la imagen reclama cerámicas y cosas: basura y diamantes. Y el pintor reclama al ceramista y los engranajes van llevando a que tu estés leyendo ahora mismo este texto.
 
El arte de hoy es la basura de mañana. La basura de hoy es el arte de mañana.
Lo hemos visto muchas veces.
 
Las estampas japonesas –también La gran ola de Kanagawa de Hokusai– llegaron a Europa desde un lejano Japón recién abierto al comercio como simples envoltorios para las porcelanas, como los periódicos con los que envolvían los huevos en otra época, como objeto utilitario, desechable, un paso anterior a la basura. Hasta que los artistas y otros sapiens con algún gen estropeado supieron ver su grandeza y los rescataron de un futuro desolado. Algo parecido a lo que hicieron mucho tiempo después otros con las latas de sopa y las cajas de jabón Brillo, con los dibujos de los locos, los trapos de la beneficencia, las lentejuelas…
 
Basura es una palabra detestable, pero no todo el mundo lo ve del mismo modo. White trash llaman a los blancos desheredados y pobres del imperio americano. También hay quien cree que hay continentes basura, razas basura, seres humanos basura. Países que nos sirven de basureros sin saber que ya estamos todos en él. Desde un punto de vista evolutivo todo es y será basura, también nosotros, pero en una deriva más poética decimos lo de que somos polvo y que en polvo nos convertiremos. Polvo, basura, dos formas de verlo. 
 
Nuestro ceramista no ve basura, ve posibilidades, transformación, cambio. Y sabe que sus piezas están hechas de la misma materia, la de los sueños, así que no teme que se mezclen con el resto de elementos del basurero. Todo lo visible comparte un mismo origen: polvo de estrellas y azar.
 
Sureste: sur + este. Al este, muy lejano, Japón. Por el sur, más abajo, África. Allí irá parte de lo que se recaude en este bazar, mercadillo, boutique de lujo, despropósito o maravilla, lo que sea, si es que alguien desbroza el grano de la paja en su cedazo y encuentra algo que necesita, algo que quiere que le acompañe en su viaje a lo largo del tiempo y la rutina.
 
Como el ceramista, también el escritor cree que no hay inmundicia, solo agrupaciones de átomos, casualidades, caos en el orden y orden en el caos, y que todos somos un poco de todo, japoneses, africanos, europeos, reyes y mendigos, desperdicios y oro molido, todo a la vez.
 
Esta exposición no tenía que haber sido pero es. Por algo será.
 
Charris.