Charris
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Valeriano Bozal. Historia de la pintura y la escultura del Siglo XX en España (II. 1940/2010)

13.08.2014

“Ángel Mateo Charris (1962) estudió Bellas Artes en la Academia de San Carlos, de Valencia. La suya es una pintura figurativa que algunos califican de hiperrealista. Sin entrar en un debate sobre el hiperrealismo, entiendo que ese calificativo limita su obra. Charris destaca por un lenguaje extraordinariamente cuidadoso en la composición de planos y espacios, en una evolución que incrementa esos aspectos simplificándolos. Construye con planos cromáticos y contrastes de luz, de tal modo que los personajes que habitan esos lugares producen la sensación de estar aislados en un momento en el que el tiempo se ha detenido.

En este punto creo que se aproxima a la obra de Hopper: la intimidad de los protagonistas descubre un mundo detenido –detenido, no quieto–, hasta cierto punto melancólico, y muchas veces desasosegado en su aparente serenidad: la efectiva presencia de las figuras, sus movimientos, acciones, etc., se reconocen con claridad pero esconden un interior que resulta inquietante. Ahora bien, la referencia al pintor estadounidense no debe hacernos pensar que Charris es un epígono. La historia no transcurre en balde, son otros muchos los artistas que han trabajado en direcciones parecidas, la pintura de Charris no podría concebirse sin la existencia previa del pop art, no porque él sea un artista pop, no lo es, sino porque su sentido del color y del objeto ha pagado el peaje del pop. Obras como La carta (1996) o Intimate Biography (1997) difícilmente pueden comprenderse sin ese pasado.

En este punto desearía aclarar una cuestión que puede ser mal interpretada. Afirmar que la obra de Charris exige antes la de Hopper o el pop de Hockney, o que la de Ana García Pérez está próxima a la de Isabel Quintanilla, no quiere decir que unos sean herederos de otros, dice algo diferente y sencillo: las obras que pintan y esculpen los artistas son posibles en la existencia de otras anteriores que han abierto, por así decirlo, nuevos horizontes. La abstracción geométrica, para remitirme a un tema histórico, no puede concebirse sin el cubismo, pero la abstracción geométrica no es cubismo, y éste no hubiera sido posible sin la obra de Cézanne, pero el cubismo no es Cézanne. Cada obra, cada conjunto de obras lleva el lenguaje a un nivel y es de ese nivel del que parten otros artistas, ya sea para hacer algo diferente, prolongar o contradecir lo que en ese nivel quedó establecido, ya para hacérnoslo ver con otros ojos y diferentes posibilidades de las asumidas. La historia del arte es un diálogo inagotable”

Valeriano Bozal: Historia de la pintura y la escultura del siglo XX en España. II. 1940-2010. Pgs. 386-387. La balsa de la Medusa, 192. Madrid, 2013.