Charris
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La creación

1991

Mateo Charris, Ángel

El primer día dijo el pintor: haré un cuadro que sea muy grande y en él pintaré las grandezas e infortunios de mis hermanos los hombres. Pintaré sus lágrimas y sus iras, sus deseos y estupideces, su grandeza y su miseria. Y así lo hizo.
El segundo día se levantó, miró por la ventana y dijo: pintaré los lugares y caminos en donde habitan y habitaron mis hermanos. Pintaré sus cielos y sus mares, sus ocasos y sus noches y las diversas formas de las nubes. Y así fue.
Al amanecer del tercer día se maravilló contemplando un dibujo del rocío sobre el vidrio y se dijo: haré un cuadro diminuto, y en él vivirán lo pequeño y lo trivial, lo más visto y lo menos importante, los cacharros y las cosas que nos tocan y no vemos, y las plantas y los perros, y los gatos y los cuencos. Y eso hizo.
El cuarto día tuvo el pintor una idea que pensó que era importante y fue a contársela a su hermano. Y vio que no sabía. Así que tomó una decisión: haré un cuadro para que puedan entender lo que quiero decir. Y cogió sus pinceles y trabajó en la tela hasta que creyó que su hermano lo comprendería.
El quinto día despertó muy contento y bien dormido, y supo que lo que más le apetecía pintar era un cuadro contento y bien dormido. Y dibujó la risa y silbó mientras pintaba y corrió luego a ver si encontraba a alguien a quién mostrárselo y con quien reír juntos.
El sexto día se abrió una herida dormida en su corazón y dijo el pintor: he de pintar esta herida para poder verla bien, estudiarla y olvidarla, hasta que la sangre se convierta en aguarrás. Y pintaré un ángel blanco y otro negro y usaré todos los grises que salgan de mi paleta, desde el negro hasta la luz.
El séptimo día juntó todos los cuadros que había pintado los seis días anteriores y pensó que no se parecían, y pensó que eran el mismo. Y pensó que eran hermosos. Y que eran horribles. Y le pareció que le eran ajenos y que habían empezado a vivir por cuenta propia. Ya no eran su trazo ni su risa, ni su llanto, sino un cacharro más del mundo de los hombres. Decidió que debía empezar un cuadro nuevo que contara a sus hermanos qué había pasado. Pero hacía un día espléndido y recordó una vieja historia escuchada no sabía dónde, sobre descansar en séptimo. Y se dijo que habría otros primeros, segundos y hasta sextos. Así que buscó a un par de hermanos y les dijo:

Salgo de una dura empresa.
Vamos, mientras os digo cuál,
a tomar unas cervezas.



Fuente:

Catálogo Charris se va a Columela / Charris goes to Lolita de Charris. Galería Columela / Galería My Name’s Lolita Art. Madrid / Valencia, 1991.