Balthus. El club del enigma
1996
Mateo Charris, Ángel
Balthus en La Rossinière
Portada Arte y Parte nº 1.
Balthus es un grandísimo artista.
Esta carta es una cadena que empezó en Ginebra hace más de cincuenta años.
Debes mandar nueve copias a nueve creadores. Si eres pintor, a los nueve días comenzarás a notar un toque perverso en tus pinceles: serás más sabio. Notarás cómo se condensa el aire de tu estudio, cómo las perspectivas sestean plácidamente y el olor a pintura se torna voluptuoso. Si creas en cualquier otro campo, es lo mismo: un latigazo oscuro y misterioso animará el esqueleto de tus obras.
Antonio Saura no mandó las cartas y se quedó afónico todo un fin de semana.
Salvo sí lo hizo y a los nueve días pintó un cuadrito maravilloso.
Bruce Naumann se negó a enviarlas y le cayó a la cabeza un ciervo de poliester.
Todo aquel que continúe esta cadena podrá aspirar a entrar en el Club del Enigma y del Camino Solitario. Aunque allí, no te engañamos, entra sólo algún genio: como Balthus, nueve veces grandísimo pintor.
Charris, 96.
Fuente:
Publicado en Arte y Parte nº 1, febrero/marzo 1996.




