Charris
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Al Oeste

1994

Mateo Charris, Ángel

Catálogo

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Al partir la naranja por su centro, el aire se llenó de cosquillas y un rocío dorado cubrió la mano de Sorolla.
–Así es Levante.
Un coro variopinto de colegas atendía las explicaciones del levantino que, apasionado y radiante, intentaba descifrarles las claves de su tierra.
–Fresca y jugosa, dulce y una pizca ácida, generosa y radiante…
En sus manos la fruta se convertía en un mundo separado en dos hemisferios, con corteza, magma y núcleo, en el que unos escrutaban con interés y otros con gran escepticismo. El valenciano repartió el planeta anaranjado entre algunos de sus colegas, hambrientos ya en los momentos previos a la comida.
En una de las mesas más largas del merendero los pintores comenzaron a entretener sus estómagos con vino de la tierra y algunos entrantes. La primavera estallaba entre las cañas y el barro de la Albufera, mostrándose coqueta y seductora ante la selecta concurrencia.
Andy Warhol cogió un salpimentero con la forma de las torres de Serrano y se decidió a salir de su mutismo.
–Pues a mí me ha parecido más así: como este bonito salero plateado. No sé… las fallas y todo eso…los petardos, el fuego.
A su lado, el del pelo rojo chapoteaba con el all i oli con un buen trozo de pan del campo. Algunas manchitas blancas salpicaron las polaroid del americano, que se incomodó ligeramente.
–Por favor, Vincent, ¿no podrías ser un poco menos informalista?
Todos coincidían en hablar de la luz y del color, del carácter alegre que a algunos les parecía entrañable y a otros superficial, del sentido hedonista de la vida… Los adjetivos se entremezclaban en una ensalada difícil de aliñar: modernidad, petardeo, sensibilidad, fabulación, barroquismo y mil etcéteras. Pero siempre sobrevolaba la charla el duende de una mediterraneidad luminosa y fascinante. Ribera, con gesto grave y algo irritado, renegaba de la imagen fallera y pinturera, extendiéndose en descripciones del martirio de San Vicente, de saqueos y desmanes de los piratas berberiscos, de inundaciones trágicas y crecidas dolorosas y, aunque la bondad del día parecía no dar crédito a tan espantosas narraciones, un ángel negro cruzó velozmente por la reunión. Muñoz Degrain, con aire conciliador, decidió mediar en la disputa.
–Todo eso es esta tierra. El estruendo de la tormenta y el primer rayo de sol tras la calma, el color de la fiesta y el negro de la noche estrellada, las hogueras de los piratas y los salmos de los cristianos.
Una nubecilla tapó por un momento el sol y el enigmático Friedrich se levantó para contemplar el curioso efecto luminoso sobre el agua. Aivazovski se le unió en silencio. Beuys-culo-de-mal-asiento se fijó en una curiosa libre disecada en el interior del bar. Sobre una alacena, la liebre –con anteojos, bata, pipa y mecedora– parecía interesada en las noticias del periódico. Beuys-catedrático-en-liebres la pidió prestada a la dueña del bar para darle una lección de arte contemporáneo.
–Yo lo que no entiendo –replicó Mondrian– es esa manía vuestra por particularizar, el genius loci, las escuelas regionales ¿Qué más da Valencia que Amsterdam, Viena o Chicago?
–Claro que da, guapo. No es lo mismo llevar en las venas sangre, horchata, hielo o fuego, –exclamó una arrogante Artemisa Gentileschi.
–O vino –replicó Caravaggio, alzando su copa a modo de brindis.
En esos momentos apareció la dueña del merendero y sus hijos portando una deslumbrante paella. Los aromas de los ingredientes sabiamente combinados se entrecruzaban danzando en complicadas volutas del humo más sabroso. La vista y el olfato se encargaban de excitar a unas bocas más que bien predispuestas. Los dorados, los verdes y los rojos, las verduras y la carne, el arroz suelto y levemente quemado por el fondo: el eterno milagro de la paella. La oronda cocinera escondía la sentencia en el profundo valle de su pechera, siglos de sabiduría oralmente transmitida entre pucheros:
–Señores, esto es Levante.
Vincent, arrobado y con los ojos entrecerrados, saboreando con verdadero placer cada grano, asintió.
–Amén.



Fuente:

Catálogo Jove Creació. Colección de Arte Joven. Generalitat Valenciana/Club Diario Levante, 1994.