Sanjuanerías
2001
Mateo Charris, Ángel
I
Juan Santo ha visto crecer la semilla plantada y ha escuchado una voz en su interior: tiene algo que contar. Se sienta ante el papel en blanco y empieza la batalla. ¿Ha de hablar en frases cortas y sencillas o en elaboradas sentencias? ¿Es aquel adjetivo más digno que éste? ¿Estará su prosa a la altura de la empresa?
II
Juan es, Santo es.
La palma secándose al sol
espera escribir en el aire.
III
Secreto en el Vaticano.
De todas partes del orbe llegan reliquias santas. Un hermético pacto conjura a los científicos convocados por el nuevo Papa. La misión consiste en averiguar, a través del ADN, el verdadero aspecto de los santos, de los padres de la Iglesia.
Brazos y cráneos, piernas y dientes se entremezclan con monitores y probetas.
Una complicada sentencia interpretada está a punto de dar la imagen de San Juan. El padre Antonio, licenciado por el MITT de Massachussets, contempla escéptico la cara en la pantalla.
–Éste no puede ser San Juan. Es cejijunto y alopécico temprano.
–¿Estás diciendo que la reliquia no es auténtica? –pregunta un colega.
–No, hermano. Estoy diciendo que el demonio está en todas partes. Hasta en el genoma humano.
IV
Juan Santo ha visto destrozadas sus mazorcas por gamberros. Ha oído una voz desgarrada como el trueno y ya escoge la pluma con la que descifrar ese caudal oscuro que le invade.
Dibuja una puerta que va al cielo. La misma por la que caen bolas de fuego y bestias pardas.
Una revelación ya nunca será lo mismo.
V
Las mil y una caras de Juan hacen olvidar quién fue.
Brindo por Juan de juanes, en esta copa que sirve
para beber buen vino y ponzoña,
sangre de Cristo
y agua clara.
Fuente:
Catálogo Visiones de San Juan. Imágenes contemporáneas de una iconografía clásica. Agrupación de San Juan Evangelista, Marrajos. Cartagena, 2001.




