Charris
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Manifiesto de manifiestos (After Vicente Huidobro)

1991

Mateo Charris, Ángel

Un cuadro solo es tal cuando existe en él lo inhabitual. Desde el momento en que un cuadro se convierte en algo habitual, no emociona, no maravilla, no inquieta más, y deja, por lo tanto, de ser un cuadro, pues inquietar, maravillar, emocionar nuestras raíces es lo propio de la pintura.
La vida de un cuadro depende de la duración de su carga eléctrica. Me pregunto si los habrá eternos.
Es evidente que nada de aquello aque estamos acostumbrados nos emociona. Un cuadro debe ser algo inhabitual, pero hecho a base de cosas que manejamos constantemente, de cosas que están cerca de nuestro pecho, pues si el cuadro inhabitual también se halla construido a base de elementos inhabituales, nos asombrará más que emocionarnos.
Lo que asombra no transporta, no eleva el espíritu hasta las alturas del vértigo consciente.
Hay que ser un verdadero pintor para poder dar a las cosas que se hallan cerca de nosotros la carga suficiente para que nos maravillen, hay que ser pintor para enhebrar las imágenes cotidianas en un filamento Osram incandescente, y para que esa luminosidad interna caldee el alma en las latitudes a que se nos precipita.

París, 1925 – Cartagena, 1991

(En el manifiesto de Vicente Huidobro he sustituido las palabras poema, poseía, poeta y palabras por las de cuadro, pintura, pintar e imágenes)



Fuente:

Para el catálogo Becarios de Artes Plásticas. Iglesia de San Esteban, Murcia 1991.